Reflexiones para la vida capítulo 1


Capítulo 1: ¿Vida, qué es eso?
Vida… ¿Qué significa realmente vida? ¿Qué significado tiene realmente estar presentes? ¿Qué es lo que queremos que pase o aparezca? ¿De qué tenemos miedo en esta vida que se vive correctamente por momentos? Correctamente por la forma de ser, por la forma de pensar, por la forma de querer, por la forma de intentar… Por la forma de comprender, por la forma de entender, por la forma de reflexionar, por la forma de olvidar… Tengo miedo. No tengo miedo. ¿De qué tengo miedo? Tengo miedo de volver a caer, de volver a olvidar, de volver a intentar, de volver a querer… ¿Pero qué es el miedo sin la forma de vivir o sin la forma de apreciar este mundo sin final? Un miedo que corre por las venas, el corazón, la adrenalina y el alma. Un miedo que te hace volver a sentir cosas realmente extrañas y que realmente te incumben en pequeña o mayor parte. Miedo de ser atacado, de ser agobiado, de ser explotado, de ser merecido, de ser un premio, de ser un desperdicio… ¡Queremos que se pase este miedo! ¡Queremos decirle que no! Queremos vencer al miedo igual que él nos ha vencido a nosotros. Queremos intentar no decirle adiós de entero, pero si decirle un adiós para siempre, para toda la vida. ¿Pero entonces cuál es la diferencia? Esa diferencia que observamos pero no comprendemos. Esa diferencia que nos hace diferentes de los demás. Esa diferencia que no se aprecia y que no se distingue. Esa diferencia que nos hace dudar. La diferencia es la vida. Porque, ¿desde cuándo para siempre y para toda la vida significa lo mismo? Para siempre significa después de la muerte incluida y para toda la vida significa para todo el tiempo que estés con vida. Porque esta diferencia se puede apreciar si con los ojos que todo el mundo tiene se ponen a observar esa diferencia y a esperar que pase lo que tenga que pasar, que es cuando nuestra alma se pone en contacto con nuestro ser y nos puede descifrar cualquier código o misterio oculto ya sea nuestro o de los demás. Queremos que pase lo inesperado y que desaparezca lo esperado. Siempre hemos querido lo imposible, aunque todo el mundo sabe que lo imposible nunca te podrá ocurrir si no luchas por ello con todos y cada uno de tus sentidos. Muchas de las cosas que queremos son detalles insignificantes que por sí solos tienen un significado distinto. Nadie se para a pensar que la vida no se basa en esos míseros detalles, sino que la vida se basa en los aspectos realmente importantes que son la amistad, el amor, la sinceridad, la alegría, la esperanza, la fe y la confianza en uno mismo. Eso es lo realmente importante en esta vida. Porque todos y cada uno de nosotros disponemos de esos sentimientos, de esas creencias, de esas formas de vivir y reflexionar, aunque no las aplicamos de una forma precisamente adecuada. En lugar de preocuparnos en esos aspectos, nos preocupamos en unos detalles que a los cinco minutos ya pasan a ser parte del pasado. Por eso antes de actuar de una forma determinada tenemos que pensar y pensar si estamos haciendo lo correcto. Y siempre tenemos que seguir adelante y nunca tenemos que echarnos atrás, porque sólo se echan atrás los cobardes, y el mundo tal y como lo conocemos está lleno de personas valientes que somos todos nosotros. Y estamos orgullosos de ser como somos, de tener nuestra propia personalidad, de luchar por nuestros sueños y nuestras aspiraciones y de nunca abandonar. Con nuestros ojos podemos pensar en el bien y en el mal, en… ¿Por qué con los ojos? Pues porque con los ojos vemos la vida, sentimos la vida, vivimos la vida y vemos en qué mundo estamos presentes todos y cada uno de nosotros. Con los ojos diferenciamos el bien del mal, diferenciamos el blanco y el negro y damos vueltas y vueltas sobre todo lo que nos rodea. ¿Qué significa estar presentes? ¿Qué significado tiene estar viviendo en este mundo que cualquier día se puede acabar y con el todos nosotros? Nuestro cerebro nos da una respuesta y nuestro corazón otra, así como la ciencia da unas respuestas y la religión otras. Pero a veces no hace falta pensar con lógica ni tampoco pensar que algo tiene que tener sentido. Porque siempre se dice que lo importante es la calidad y no la cantidad. ¿Y eso que tiene que ver? Pues que nuestro cerebro representa la cantidad y nuestro corazón la calidad. Pero no quiero decir ese corazón que hace que la sangre vaya arriba y abajo por las venas y arterias, sino que me refiero al corazón que tenemos como alma, nuestra visión del bien y el mal, nuestra visión de las acciones, nuestra visión del futuro, nuestra visión del presente, nuestra visión del pasado… Y entonces veremos esa diferencia, esa diferencia que nos hará dar un giro completo a nuestra vida, a nuestras emociones, a nuestros sentimientos… Nuestra vida nos da mucho de qué hablar, de qué sentir, de qué soñar… Todos los que nos encontramos presentes en este mundo de paz y guerra tenemos distintas vidas pero que se juntan y forman una sola vida que es nuestra vida. Todos queremos sentir lo que nunca hemos sentido y queremos volver a sentir emociones impactantes y emocionantes. Queremos seguir en este mundo, queremos que todo siga igual, aunque todos sabemos que la gente cambia y el mundo también. El mundo da vueltas y vueltas al igual que nuestra cabeza en determinadas ocasiones, pero sabemos que no estaríamos donde estamos si no fuera porque hemos sido valientes y perseverantes, y nunca hemos tenido intención alguna de tirar la toalla. La vida es más que un regalo, es un don, una ayuda para que el mundo prospere al igual que la raza humana y estoy más que segura que si habéis seguido estos consejos la vida os será más fácil. Aunque en adelante también trataré temas importantes y muy curiosos, pero la historia continúa así que sigue leyendo.

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